Técnicas de Cocción

Panna cotta: postre blando por excelencia

Descubre por qué la textura esponjosa y suave de este postre italiano lo convierte en uno de los clásicos de la repostería mundial.

 Panna cotta con plato y cubiertos

Te contamos cómo preparar una panna cotta tradicional y cuáles son sus recetas más conocidas en todo el mundo 

Todo postre tiene una característica insignia: la pavlova necesita un merengue crujiente, las milhojas se apoyan en la consistencia y en la finura de sus capas de hojaldre y el éclair debe tener una crema inglesa y un glaseado equilibrados. Lo mismo sucede con la panna cotta: todo depende de su textura suave y gelatinosa.  

La experiencia de la panna cotta empieza desde el momento en que hundes la cuchara en su superficie. En esa blandura radica su magia. Gracias a su dulce ligero y refrescante, es un postre que se puede servir en cualquier ocasión.  

Te vamos a enseñar cómo preparar esta receta típica italiana, que tan solo cuenta con cuatro ingredientes principales: nata, leche, azúcar y gelatina. Es así de fácil de hacer y, además, no necesitas de un horno como en otros postres.  

TRUCOS PARA PREPARAR LA PANNA COTTA PERFECTA 

La belleza de un postre también se apoya en la sencillez de sus sabores y la panna cotta es el ejemplo perfecto para demostrarlo. Panna cotta se traduce del italiano en “nata cocida”. Por obvias razones, su sabor es lácteo y el contrapunto de esa base es la salsa de dulce o de fruta que escojas.  

Antes de contarte los diferentes tipos de panna cotta que existen alrededor del mundo, te queremos mostrar cuatro trucos que seguro harán la diferencia en el resultado final.  

  • Mide la cantidad de gelatina: El gelificante que utilices en esta receta puede ser de origen vegetal o animal; puede ser en polvo o en hojas (recuerda que si es en hojas, debes disolverlas antes de añadirlas en la mezcla). Sin embargo, lo más importante es que no nos falte ni nos sobre la cantidad de gelatina que usaremos. Si añadimos mucho gelificante, la crema queda demasiado rígida; y si añadimos muy poco, la crema queda demasiado líquida.    
  • Dulce, pero no tanto: Lo que distingue una panna cotta es su dosis de dulce ligero y el equilibrio perfecto entre la nata, la leche y la salsa o crema que tenga. La cantidad de azúcar debe ser muy sutil, si quieres ser fiel a la receta tradicional. Nunca sobra decirlo, pero igual todo va en gustos. Entonces, para que satisfaga tu antojo, vas probando hasta que quede con el dulce que tú quieres.  
  • Refrigera y come el mismo día: Lo más recomendable es dejar la panna cotta en el refrigerador por lo menos 8 horas después de su preparación, para que su mezcla quede compacta. Intenta comer el postre el mismo día que lo preparas, pero si te quedan sobras, puedes guardarlo en la nevera por 4 días tapado con papel film.  
  • ¡La nata es la esencia!: En tu preparación, procura que la cantidad de nata sea mayor del 50 % de la mezcla. Para darle frescura al postre al final y se complemente con el lácteo, puedes añadirle una hierba aromática, como la hierbabuena o la albahaca. 

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TIPOS DE PANNA COTTA 

Un postre tan sencillo como este clásico de Piamonte, Italia, tiene la practicidad de poder ser personalizado con lo que queramos. A la nata le va bien casi cualquier tipo de dulce y no tienes que ser demasiado recursivo para lograr un resultado que supere tus expectativas. Sumado a eso, la panna cotta es uno de los postres más estéticos en el emplatado, porque los colores resaltan sobre el blanco.  

Para mezclar con la base tradicional existen muchas variaciones y es que, a fin de cuentas, eso es lo divertido en la cocina, ¡experimentar! Aquí te enseñamos algunas de las ideas que puedes aplicar en tu cocina.  

  • Chocolate y frutos rojos: El chocolate es un infaltable en los diferentes postres que tienen a los lácteos como protagonistas. Lo mejor es que añadas pastillas de tu chocolate favorito a la nata antes de hervirlo para sacarle todo el provecho y al final, se decora el plato con una infusión de frutos rojos.  
Panna cotta de chocolate
  • Canela con peras: Resaltar con canela un postre de panna cotta nunca falla. Puedes espolvorear un poco en la mezcla o cuando estés sirviendo. Y una fruta que permite un gran contraste de frescura y sabor es la pera. Puedes picar tres rodajas y añadirlas al final, como también cocinarlas en una sartén con azúcar hasta que se caramelicen.  
  • Mandarinas y jengibre: Si eres de los que prefiere un postre saludable y bajo en azúcar, te sugerimos que prepares esta receta de panna cotta. Lo más importante es que piques y ralles el jengibre en la mezcla antes de hervir y luego, colar el resultado para retirar los residuos. De esta manera, el postre estará impregnado del dulce y el picante de esta planta. Al final, puedes añadirle un cítrico, como la mandarina o la naranja, para refrescar el paladar. 
  • Base o cobertura de café: El café es un grano tostado que siempre le añade un sabor diferente a los postres que cocinamos, además de complacer a los aficionados y a los baristas entre nosotros. Si quieres incluir un toque de dulce extra, después de refrigerarlo puedes esparcirle chips de chocolate o mini masmelos.  
  • Panna cotta de albahaca: ¿Algo más italiano que esto? Aunque la albahaca la utilizamos más para la preparación de salsas para la pasta, como la de tomate o pesto, también es una hierba aromática que alivia los sabores y les da una sensación fresca a los postres.  
  • Nuestra receta de panna cotta: La compota de fresas, la Leche Condensada LA LECHERA® y las hojas de menta son una excelente combinación. Existen muchas formas para preparar para este postre, pero en Recetas Nestlé creemos que esta es la más deliciosa. 

RECETAS DE POSTRES PARA TU ANTOJO:

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA UNA PANNA COTTA, UN FLAN Y UN MOUSSE?  

Son deliciosos, de textura muy suave y blanda y son postres, pero no, no son lo mismo. Aunque a primera vista, la panna cotta se parece mucho a un flan o a un mousse, tienen sus diferencias. Más allá de su parecido, tanto la preparación y los ingredientes son distintos.  

El flan, por ejemplo, lleva huevos en su mezcla como ingrediente principal, en cambio la panna cotta guarda su sabor en la fusión de la nata, la leche y la gelatina. Por el lado del mousse, el sabor y las texturas también son diferentes: generalmente, son de chocolate y no llegan a ser blandos como la panna cotta sino más bien cremosos.  

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Panna cotta con cereal y avena

OTROS POSTRES ITALIANOS QUE PUEDES PREPARAR 

La gastronomía italiana es conocida por la pasta, las lasagnas, las salsas, la pizza y los embutidos, pero no hay que olvidar sus recetas dulces. Muchos son acogidos en todo el mundo y aparecen en las cartas de todo tipo de restaurantes.  

Te contamos algunos de los postres italianos, además de la panna cotta, que puedes preparar en casa:  

  • Cannoli siciliano: Imagínate un taco en forma de tubo y con relleno de dulce, eso es un cannoli siciliano. Es una masa crujiente rellena de vainilla y fruta y es uno de los infaltables de las fiestas y carnavales en Italia. Suelen espolvorear azúcar glass como toque final.  
  • Profiterole: También conocidos como bombas de crema, estos bocaditos con glaseado de chocolate suelen ser el postre perfecto para compartir. Si te comes solo uno, quedarás con ganas de más.  
  • Tiramisú: Lo más probable es que conozcas esta delicia de café y de cacao, pero es imposible no incluirla en una lista de postres italianos. Es ideal para acompañar con una bebida caliente. Algunos le añaden ralladura de limón o fresas picadas en la decoración.  
Tiramisú clásico con chocolate

 

  • Gelato: Aunque muchos creen que es igual al helado, no es así. La diferencia es que el gelato usa más leche y menos crema, por ende, su contenido en grasa es menor. Si algún día pasas por Italia, que no se te olvide buscar los mejores gelatos de la ciudad. ¡No te arrepentirás! 
  • Sfogliatelle: Sin duda, una de las grandes delicias de hojaldre de la repostería. Dicen que fue creado en el Monasterio de Santa Rosa en la Costa Amalfitana. Por lo general, va rellena de ricota, vainilla y fruta confitada. Una recomendación infaltable para los amantes del pan.  

 

FUENTES:  

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo lograr una textura perfecta en mi panna cotta?

Para una textura suave y cremosa, es importante usar gelatina en polvo de buena calidad y seguir cuidadosamente las proporciones en la receta. También es recomendable mezclarla con una pequeña cantidad de líquido caliente antes de agregarla al resto de la mezcla para asegurar una distribución uniforme.

¿Qué opciones de presentación puedo considerar para hacer mi panna cotta más atractiva visualmente?

Además de servirla en copas individuales decoradas con frutas frescas o salsa, podemos experimentar con moldes de silicona para darle formas interesantes, como corazones o estrellas. También te recomendamos agregar una capa de caramelo en la parte superior para un toque extra.

¿Cuánto tiempo debo refrigerar mi panna cotta antes de servirla?

Lo ideal es dejarla reposar en el refrigerador durante al menos cuatro horas o preferiblemente en toda la noche para que se solidifique adecuadamente y adquiera la consistencia deseada.